A cinco centímetros de tu alma


Me encuentro más cerca de ti a cada instante, ya alcance a ver a lo lejos tu sonrisa, tus labios me mostraron el camino de la libertad, cada segundo hace que mi corazón lata sin control, mi alma descontrolada por la alegría no pudo contener las lágrimas, siento tu perfume a la distancia, ese aroma con sabor a belleza y elegancia, al fin llegó el momento de decir que estoy a “cinco centímetros de tu alma”

Toda gran historia cuenta con un comienzo inolvidable, una mañana libre de miedos con el sol entrando fuertemente por mi ventana, al fondo la vista se disponía elegante mostrándome la belleza de la Catedral en cada detalle.

Era el día en el cual la cuenta regresiva para encontrarnos había llegado a su final, recuerdo claramente aquel Lunes, mmm escuche con locura aquella canción con la cual nos conocimos, en la letra destacaba la ardiente madrugada entre tu distancia y mi alma.

Eran pocas las personas con las cuales había hablado de tu llegada, siendo sincero solo se lo dije una y mil veces a mi almohada y las estrellas fueron fieles testigos de la tristeza en la que estuvo envuelta cada alba mal pensada en la sinfonía de la felicidad aparentada.

Ese día me había vestido con el mejor de mis trajes, incluso una rosa a la mitad ya te esperaba, es que como decían los amigos de la ciudad, tú le das la otra mitad a la belleza de la luz que nunca se apaga.

Este momento se iba a guardar en mis recuerdos, vi tu silueta a lo lejos y yo todo perplejo corrí a recibirte, todos nos miraban con disimulo, confieso que los piropos fueron hechos al apuro, pero con todo el amor del mundo.

Cuanto tiempo espera un corazón hasta que llegue la mujer que más uno va a cuidar, el tiempo castiga a quien no cuida los pasos al caminar, el camino es más largo si nos quedamos parados, por esa razón soy el Chulla que se llevó esta tarde todos tus abrazos y tu mi Dama mi pequeña llama, mi gran esfera de reflejos del alma.

No sé si te volverás a ir un día, no sé cuánto me queda para disfrutar de tu alegría, pero sé que esta noche te cerrare los ojos y te llevare con mis piropos a soñar en la belleza de mi alma enamorada, porque siempre estaré a “cinco centímetros de tu alma” la distancia que hoy nos separa.

Prometo que no seremos la pareja más envidiada de la ciudad y que te llevare a vivir en mi casita de papel, que compartiremos la vejez, porque soy un Chulla que protege al prendedor de mi corazón.

Escapémonos una vez más, aún tengo que mostrarte lo bella que es la ciudad en la noche, hagamos de este día nuestro el paisaje y de la niebla prometidos versos y detalles, que nunca despertemos Dama mía, hoy no es el día.


Relato por Daniel Villacís











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